La verdad es que es muy triste todo: unos impresentables que juegan solos porque ya nadie les aguanta, delirios de grandeza mezclados con estupidez e irresponsabilidad y lo peor de todo, un periodista que da pábulo a todo ello y lo publica en una noticia sin pies ni cabeza, sin contrastar y cuyo contenido es dañino para el hobby. En fin, nada nuevo.