Mi Glock 26 sufrió las inclemencias del mal tiempo en una gloriosa partida de AM en
Sanagus. Tras una llovizna persistente (eso que muchos llaman sirimiri), al llegar a casa noté cómo los pasadores de sujeción adquirían ese tonillo rojizo de óxido. Un paño seco y una buena capa de aceite de silicona los devolvió a su color original, aunque ya seco, sigue notándose un color
raro...
Ese día también llevaba la MP5, asi que para evitar males mayores, la sequé muy bien con un paño y la limpié a conciencia con otro paño embadurnado de aceite... ¡cómo nueva, oiga!
