Las bocachas de colores no son problema alguno, ojalá fuera sólo eso, la inmensa mayoría de las bocachas són de quita y pon, y tener una pintada para la ocasión no supone quebranto alguno.El problema vendría, en todo caso, del grado de control que quieran ejercer sobre la adquisición, tenencia y todos los detalles derivados de su transporte y uso en espacios públicos.