Domingo,
07:00 Zulú,
La Victoria, Tenerife.
Suena el despertador, me levanto ilusionado -hoy toca-me digo mientras me aseo y desayuno.
Quince días sin jugar son demasiados para un airsofter que presume de serlo. Salgo de casa y me dirijo andando hacia la parada de la guagua (bus para los no canario-parlantes), el camino son diez minutos cargado con la maleta de la ropa y dos fundas de réplica bien largas...-No importa, hoy toca, tómatelo como un calentamiento- esto resonaba en mi cabeza mientras subía la cuesta de mi calle... Los vecinos, pocos y aún con las legañas en los párpados me saludaban y sonreían, sabían que hoy era el día.
09:00 Zulú,
La Laguna, Tenerife.
Me encuentro en la Zona de Inserción, esto es, en el bar de reunión con los compañeros de equipo, para variar, llego el primero, pido un barraquito (suerte de cortado compuesto por café, leche natural, leche condensada, licor43, canela y limón) y el periódico.
Mis compañeros van llegando poco a poco,
-¿Trajistes el crono?- Preguntan según van llegando.
-Mierda, me lo he dejado cargando en la cocina- es la respuesta que les doy a todos. Un mal menor, ya que vamos a jugar con gente de confianza, pero tanto nosotros como los contrarios sabemos que las réplicas nuevas no van a salir de la funda.
10:00 Zulú,
Polígono Industrial de Granadilla, Tenerife.
Después de treinta minutos de autopista, hemos llegado al segundo punto de reunión, mientras esperamos a los rezagados, tomamos otro barraquito y empezamos a cotillear sobre el último pedido de cada uno. -hoy es mi día- Me repito mentalmente una y otra vez- hoy voy a realizar decenas de bajas, llevo quince días regulando el hop y colimando miras, hoy toca...
12:40 Zulú
Ifonche, Tenerife.
Por fin estamos en el campo de juego, nos vestimos -hoy va a ser un gran día- recargamos y nos pintamos la cara,
-Mierda, me he dejado el headset en casa, vaya putada, un sniper sin comunicaciones-No pasa nada, hoy es el día...
Decidimos, al ser pocos efectivos el jugar una serie de partidas rápidas, sin respawn y sin posibilidad de estar agazapado esperando a que pase el contrario...-Vaya, no es lo que desearía un sniper de cerrojo puro y duro, pero no importa, jugaré como un DMR- pienso.
Empieza la partida, el terreno era un bosque típico canario, muy denso en algunas zonas, sin casi líneas de visión completamente límpias, decidimos avanzar por el único sendero limpio de la zona, era un riesgo, pero confiábamos en nuestra superioridad numérica (éramos un hombre más), y en mi sniper...-Jojojo, voy a ponerme las botas-pienso.
De repente, tenemos contacto al fondo del sendero, a unos cien metros, rompemos la formación y tomamos posiciones en el flanco derecho del sendero, es una ladera pronunciada y tupida, perfecta para un tirador, a mis nueve, tengo un fusilero para darme apoyo, justo en la linde del sendero, a mis seis, otro fusilero para cubrir la retaguardia, y el resto de compañeros actúan como cebo.
Rápidamente, empieza la refriega, ya que nuestro oponente decide tomar a la carrera el centro del sendero...
Las bolas silbaban sobre nuestras cabezas, avanzar era una misión imposible, ya que aunque éramos uno más, nuestra potencia de fuego era inferior, así como la posición táctica. Por fin, un rival decide avanzar hacia mí, cuando ya llevábamos treinta minutos de intercambio de pareceres, cojo postura, empiezo a escoger a través de mi mira el punto donde atizarle un impacto, de repente, una ráfaga corta rebota en la piedra donde estoy apoyado, pero por mi retaguardia -Mierda- nos han flanqueado y han abatido a mi compañero-pienso, me giro, y otra corta ráfaga me sobrevuela la cabeza... -joder, pero si me abre fuego mi propio amigo- saco timorato el brazo y le hago la seña de amigo, esa que es tocarse la “bandera” del brazo. No me ve, o no me entiende, vuelve a dispararme tres bolas, tac, tac, tac, eliminado.
Levanto el brazo y salgo maldiciendo para mis adentros y para mis afueras sobre el fuego amigo, -leñe, llevamos media hora en el mismo sitio, ¿cómo se le ocurre abrirme fuego? Mascullo.
Ya en la zona de eliminados, le resto importancia, hoy es el día, ha sido mala suerte, mi compañero el pobre sale eliminado y se le ve rojo de vergüenza, se disculpa y le digo que no tiene porqué hacerlo, que ha sido un fallo y que a todos nos ha pasado.
Termina la ronda y rápidamente comenzamos la segunda parte, esta vez, cambiamos posiciones con el contrario.
Decidimos avanzar otra vez por el sendero, pero en sentido inverso, mientras yo flanqueo por el que ahora es nuestro lado izquierdo, tomando la altura suficiente.
Ahora, son ellos los que caen como moscas, nuestro fuego les hace salir eliminados sin yo ver ni tan siquiera dónde andan, deduzco, por el ruido que hace su réplica, que tengo un contrario a pocos metros debajo mía, dejo el fusil y desenfundo la pistola, no hace falta amartillar, ya la llevo preparada. Avanzo sigilosamente aprovechando los disparos del enemigo para disimular mi avance, mis compañeros conocen mi posición y han adivinado el movimiento, deciden realizar fuego de supresión para entretener al rival. Ya lo oigo, está justo debajo mía. -Sólo tengo que asomarme y decirle ¡PUM!-Me digo-hoy es un gran día.
Entonces, y justo cuando ya me estoy asomando por encima del arbusto, el contrario grita -ELIMINADO- Cachis, el fuego de entretenimiento ha resultado ser demasiado efectivo, me han levantado una baja cantada. -No pasa nada-pienso, lo importante es que lo hemos hecho bien, da igual quién lo haya eliminado.
Termina la ronda y decidimos hacer la tercera, a estas alturas, ya tengo claro que ni el terreno, ni el tipo de juego le vienen bien a un sniper puro, pero no importa, somos raros y hay que asumirlo.
Esta vez, uno de los contrarios nos ha rodeado por el sitio más impensable, nos ha ganado la espalda, y no nos hemos dado cuenta. Sólo queda ese y tres de nosotros, empezamos a avanzar limpiando cada rama y arbusto a nuestro paso, cuando de pronto ¡PUM! ¡ratatatatata!
Con tan mala suerte, de que al ir yo en punta con mi fiel hi-capa, me llegó tanto la lluvia de bolas del M203, como una certera ráfaga que llegó justo al hueso de detrás de la oreja. -Dolor, siento mucho dolor- la vista se me nubla y me tiro al suelo, el dolor es insufrible. Rápidamente, los eliminados acuden en mi ayuda, lo han visto todo y se temen algo grave. -Dios, como duele- pienso. Sé que es imposible que me haya hecho sangre, ese M4 tiene poca potencia, lo sé de sobra, pero me llevo la mano detrás de la oreja para comprobarlo con mis ojos. Por supuesto, no tengo nada, sólo un buen chichón. El compañero se acerca preocupado y me pide disculpas, se las acepto, es más, no tiene porqué pedirlas, estaba a más de quince metros, ha sido mala suerte, otra vez, pero mala suerte, el ligero mareo me dura unos minutos, lo justo para que nos pongamos en marcha para la cuarta ronda.
Esta vez, decidimos mandar a un hombre a flanquear al contrario, se le da bien hacerlo, nuestro trabajo es llamar la atención y distraerlos lo suficiente. No es posible, mis compañeros caen demasiado rápido, esos Vectors tienen buena puntería. Quedamos mi compañero en su retaguardia y yo, pero no disponemos de comunicaciones, imagino que estoy solo y que todos han caído. Me tumbo.-venid cobardes venid- tatareo, no tengo miedo, no es la primera vez que mi cerrojo elimina a cinco contrarios él solo, sonrío, me quito el chambergo, hace calor, sudo, las gafas se empañan, pasa el tiempo, estoy recostado en un lado del sendero, tengo una línea recta de ochenta metros delante mía, sólo me pueden pillar por sorpresa por detrás... Pasa el tiempo, los nervios afloran y empiezo a escuchar ruido detrás mio.-cabrones, se habrán separado para rastrearme- desenfundo mi secundaria y me preparo para lo peor, muevo la cabeza adelante y atrás...
Silencio, mucho silencio, es la calma que precede a la tempestad, pasa el tiempo, sudo, las gafas siguen empañándose, y sé que no puedo moverme para limpiarlas, entonces, descubro movimiento, es el lider del equipo contrario, un buen jugador, parece que va solo, estimo la distancia, 30 metros a ojo, decido no usar el rifle, podría hacerle daño, me acerco la pistola al pecho, -es salir y hacer un doble tap- me digo-no es dificil. Él por su parte, sabe que estoy agazapado, lo intuyo por cómo se mueve, se va acercando y no deja de encarar su réplica allá donde mira, sólo tengo el factor sorpresa de mi parte, veinticinco metros, veinticuatro, veintitres... Salgo de mi escondite, apreto el gatillo, lo vuelvo a apretar...-¿qué sucede?- mi hi-capa no funciona, entonces, noto una ráfaga en mi cuerpo, otra vez eliminado. Extrañado y con la mano en alto, me pongo en pie, me dirijo a la zona de eliminados pensando qué le puede pasar a mi pequeña, la partida continua, mi compañero sigue perdido por ese monte, y los contrarios que quedan lo buscan, espero a que termine la ronda para volver a probar mi pistola, cuando lo hago, pasa lo mismo, no funciona, extrañado, cambio el cargador y acciono el gatillo, nada, la miro inquisitivamente -¡Mierda!- exclamo-tengo el seguro puesto. Se oyen carcajadas alrededor mía, vaya día llevo, menos mal que ya toca a su fín, recogemos, nos limpiamos la cara y bromeamos sobre lo sucedido, todos se ríen de mí, y de mi extraña suerte, yo, lo asimilo, les echo en cara las buenas eliminaciones que he hecho otras veces para defenderme, no consigo distraerlos, se meten conmigo y se ríen de mí, hoy soy blanco de sus burlas, no pasa nada, hoy, era el día.