Se ve demasiada juventud, una mayoría quiere inmensas casas de las cuales al poco tiempo estas hasta los cojones y comprando gilipolleces para llenarlas; otros ansían verdaderos petroleros del asfalto para poder proteger sus verdaderas inseguridades mentales.
Una cosa es la necesidad y otra el deseo, hay mucha diferencia entre ellas; ya sé que con ese dinero se pueden comprar muchos deseos, pero estos a corto plazo no consiguen llenar esa disfunción mental imposible de suplantar con megadeportivos y mansiones bárbaras con guardeses filipinos que ponen el cuello después de traer el zumito al niño.
No montaría ningún negocio, no compraría el chalet enorme para acabar hasta los cojones de subir y bajar escaleras, quizá de una sola planta y de tamaño acorde con lo poco que necesito. Y como una de mis pequeñas pasiones es restaurar coches cada diez años o cuando puedo..., montaba un pequeño taller para los amigos (por cierto el Ford Mustang restaurado no está en venta, ahora se encuentra en Alemania).
Aconsejo viajar un poco, relajarse, dialogar más a menudo y... vivir.
P.D.: Si me tocaran no digo ná de ná y voy al campo con una Vulcan a romperla delante de las narices de Yorel, tó por joder.