En fin, muy bonito. El fuego automático sobre nuestras cabezas consiste en los del otro equipo comprobando el alcance de sus réplicas. Obviamente nosotros estábamos en el límite del alcance

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Efectivamente, Kurtz corre, pero da un traspiés y cae cuan largo es, no pasa nada, unas risas y continúa la carrera.
La gran montaña de basura era nuestro amigo Viper con lo que el llama un guillie, que efectivamente parece de todo menos un franco camuflado.
Y finalmente el resto de la patrulla somos masacrados por el "enemigo", con los consabidos "me cago en to, ya que los teníamos acorralados" y demás expresiones de regocijo.
Esto no quiere decir que Kurtz, Marco y yo no lo viviéramos tal y como lo cuenta Kurtz. Por eso, lo de las bocachas rojas es lo de menos. Por supuesto que la equipación y las réplicas más realistas ayudan a meterte en el papel, pero seamos serios, cuantos de nosotros va equipado "según la realidad". La mayoría somos una mezcla de "un algo" vestido de woodland con una réplica entre manos. Lo realmente importante es como lo vives y te metes en el papel. Si llevabámos bocachas rojas, zapatillas de deportes o unos pantalones camo comprados en el Decathlon es lo de menos
Coñas aparte. Por supuesto prefiero jugar sin bocachas de colores, aunque si me dieran a elegir entre colocar una bocacha roja (o naranja, o lo que sea) o requisarme la réplica, no lo dudaría. La próxima vez llevaría bocachas de repuesto por si acaso.
P.D.: Lástima que en esa heróica acción finalmente pereciéramos todos. Aunque gracias a estos tres héroes anónimos, nuestros compañeros llevaron a cabo con éxito la misión.
