Ahora sólo hace falta que un juez encuentre equiparable e igual de peligroso disparar un arma de fuego que disparar un arma lúdico deportiva y ya hemos vuelto a jugar por las narices.
Pero gañanes con escopetas de aire comprimido sorprendidos disparando a lo tonto en entornos públicos ha habido a patadas durante años (y los que habrá), y sin daños, amenazas o similares concurriendo, ninguno ha pagado por sus actos ilegales como delito y mucho menos con cárcel.