La que más te guste y que este dentro de tu presupuesto.
El tiempo que vas a invertir en buscar, preguntar y terminar con la cabeza como un bombo lo inviertes en difrutarla.
Cuando tengas más experiencia, la hayas probado y le hayas sacado sus virtudes y defectos te planteas si la vendes y te compras otra, si la mejoras y sigues con ella o directamente... sigues disfrutandola.