Ejemplo practico: Televisión Oki Alcampo por 69€ en folleto y etiqueta en lineal (por error "tipográfico". Yo y otros empleados, así como clientes compramos dicho producto a ese precio, hasta que el departamento oportuno se dio cuenta del error y lo corrigio a su precio real 169€. Yo pague el iva incluido en los 69€ y no en los 169€. Eso no es defraudar, el error es de otro. El consumidor no tiene que liquidar el iva correspondiente del iva, son las empresas, quienes trimestralmente tienen que hacerlo. Por cierto, en la declaración del IRPF del año pasado me devolvían 73€ si no recuerdo mal, marqué la casilla de renuncia a la devolución. Creo que con eso se zanja la cuestión de si yo defraudo o no. Sin acritud, por favor.
Pero si yo no digo que defraudes o no, digo que no puedes decir en una linea y cito textualmente:
"Yo, soy el primero en protestar, e incluso pagar iva si corresponde"
Y en la siguiente:
"Ahora bien, si yo mando la factura de Paypal (83€) salgo perdiendo."
No habras defraudado en otros casos, pero en este particular e individual SI, porque encima lo estas haciendo a sabiendas. No es un error del que tu no tienes constancia, es un error que sabes, que te callas porque te beneficiar, y que va en contra del Estado. No es como la tele que va en contra de la empresa que vende la tele (y que se ve perjudicada, pero sin saltarse ninguna ley), es un acto que perjudica las arcas del Estado (que si, que sea muy exagerado, y que lo haran muchos, pero es asi) y de forma contraria a la Ley. Eso no quiere decir que seas ni mala persona, ni que los haya peores ni que sea ilicito.
Personalmente me considero una mala persona, creo que la unica forma de defenderse del Estado incompetente y derrochador, no es el voto, sino el ataque directo en todos los frentes de mi vida, tomando como accion el defraudar todo lo que pueda. Para mi
todo ciudadano que a los 10 años en España no se ha dado cuenta de que tiene que estafar todo lo posible, ha nacido en el pais equivocado. Esto no es Europa, esto es un pais salvaje en el que todos van a la suya y como tal hay que sobrevivir.
Y para darse cuenta de esto no hace falta ser ni economista ni abogado.