En este instante tengo una mezcla de sensaciones contradictorias. Por un lado, me siento un tanto avergonzado; pero por otro, tremendamente feliz.
Acabo de experimentar una sensación única e irrepetible. Situación que bien seguro habéis ya gozado todos los que frecuentáis estos lares, y que más tarde, lo harán aquellos que están por venir. He despedazado mi primera caja de zapatos en el pasillo de mi casa. Ha sido un suspiro, casi no me he dado cuenta; pero lo he sentido, he sentido que hoy me he hecho hombre.
Gracias.