Es la otra cara de la moneda, a la hora de comprar fuera, solemos sacar buenos precios, pero cuando surge un problema de esta índole, reclamar es bastante más complicado, aquí hay tiendas cafres que te pueden llegar a marear bastante, pero con una amenaza de denuncia a consumo, las cosas suelen encaminarse.Pero en Polonia, denuncia a la Agencia Europea de Consumo, uno de los organimos más ineficientes de UE; yo recuperé de milagro, tras casi dos años de espera, el dinero que me timó un Alemán y porque él mismo decidió pagar.