No veas la de colegas cochones que tengo que no limpian el cañón, y luego me viene a marear con.. es que me tira mal.
Y luego la conversación de siempre.
-Está limpio el cañón.
+Si, le he metido la varilla y el trapito salio límpio.
-No te he preguntado si has metido la varilla, si no si esta limpio, que no es lo mismo.
+Pero es lo mismo...
-No, pues si hay mierda incrustada, el trapito sale limpio, peor la mierda incrustada sigue. Para saber si está limpio tienes que mirar dentro del cañón.
Y claro, sacamos el cañón, le hago ver a contraluz... lapas, percebes, y mejillones....
Ahora es cuando toca sacar el cepillo de cerdas de plástico y darle a ver lo que sale.
Y si está muy incrustada, usar la propia varilla sin cabezal a modo rascador, para ir desincrustando poco a poco la roña.
El último, tardáramos casi una hora en dejarlo impoluto.
Si se quiere usar el cepillo de cerdas para poder meterle un trapito no hay más que deshacer el espiralado de las dos varillas que abrazan las cerdas.
De esta forma se liberan y se sacan.
Luego se deja una zona paralela en la que poder meter un trapito, y el resto lo enfundas con manguera termo retráctil para que no ralle el interior del cañón.
La verdad es que es muy sencillo de hacer, y te queda una varilla excelente.
Además, como esos cabezales para limpieza de calibre .22 se venden sueltos, se pueden comprar repuestos de los tres cabezales, ya sea para experimentos, porque ya está muy usado el viejo...
Al mío no se lo he hecho porque tengo varillas para parar un tren, además me las suelo hacer en nylon o el delrin.
Pero lo del cabezal de cerdas de latón se lo he hecho para algún colega, y es bien simple de hacer la verdad.