Autor Tema: Un poco de historia para nuestro juego  (Leído 1607 veces)

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Un poco de historia para nuestro juego
« en: Julio 25, 2013, 08:19:24 pm »
Abro este post con intención, por una parte, meramente divulgativa de hechos y batallas históricos, pero por otro lado con la intención de que ayuden a elaborar guiones para partidas y animen el asunto en las mismas. Relataré -lógicamente- batallas que impliquen poca artillería, carros o unidades y maniobras que no sean fácilmente reproducibles en nuestro juego.

Trataré de evitar en todo lo posible el sesgo político o ideológico que pudieran tener los relatos de las fuentes e incluso, cuando sea posible, contaré el relato desde la óptica de uno y otro bando. Naturalmente citaré las fuentes para que quien quiera pueda ampliar las magras notas que yo pueda aportar. También intentaré darle la máxima continuidad que pueda.

Y claro, esto es un foro, así que a opinar  ;).
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Top Malo House
« Respuesta #1 en: Julio 25, 2013, 08:30:38 pm »
Para empezar, un combate ideal para recrear en airsoft: El combate de Top Malo House durante la Guerra de las Malvinas, en 1982, entre tropas británicas y argentinas.

Los Comandos argentinos despertaron muy temprano, aún oscuro. Estaban nuevamente sin frío después de haber dormido secos, recuperados físicamente. Mientras desayunaban con chocolate caliente y galletas, comentaron lo que hubieran sufrido de haber permanecido en Monte Simons. Concluido el refrigerio todos comenzaron a alistar sus equipos, ya con buen ánimo para soportar otra jornada de marcha. Eran las ocho y empezaba a clarear. En ese momento oyeron ruido de helicóptero. Algunos especularon en un rescate anticipado[...]. No era creíble que se tratara de un aparato británico pero alguien acotó que los argentinos no volaban sin luz. Paso cerca, a unos cuatrocientos metros, y el sargento primero Pedrozo observó:
-Me pareció ver que no tiene la franja amarilla.
A causa de la bruma poco se distinguía, ni aun recurriendo a los visores nocturnos, y sólo se oían los motores que al rato cesaron. Reinaba incertidumbre, pero se aceleraron los preparativos para abandonar el edificio. El capitán Vercesi, ya con su correaje colocado aunque sin la mochila puesta, se hallaba en la cocina, [...]. En el segundo piso el teniente Espinosa recorría el horizonte con la mira telescópica de su fusil. De pronto exclamo:
-¡Me parece que hay gente que viene avanzando!
-No, mi teniente -opinó el sargento primero Helguero-, deben ser ovejas [...]
Un lúgubre presentimiento dominó a Vercesi. A su lado se hallaba el Sargento primero Sbert, [...] y ante la extrañeza de este, le tendió la mano:
-¡Suerte, Turco!
Los elementos del M. and A. W. Cadre (Cuadro de Guerra de Montaña y Ártico) descendieron del helicóptero a mil metros de la posición argentina. El capitán Boswell colocó a los siete hombres de su grupo de apoyo comandado por el teniente Murray a ciento cincuenta metros de la casa, mientras con los doce del grupo de asalto la contorneó hacia el sur-este, protegido por una elevación. [...]  El Sargento Mc Lean, del grupo de apoyo, se aproximó a Boswell para transmitirle una sugerencia del teniente Murray: Con pedazos de turba habían moteado sus uniformes para avanzar más disimulados, por cuanto estos oscuros sobre la nieve, los anunciarían a un centinela alerta. El capitán era consciente que el suelo por donde se movían estaba dominado por una ventana del piso superior, como un ojo que los vigilara.
Cuando Rod Boswell consideró que estaba suficientemente cerca de casa y a la vista de su grupo de apoyo, dio orden de "calar bayonetas''. El sargento Stone musitó:
-Es un engaño. No hay nadie allí.
Ante el anuncio del teniente Espinosa del avance de hombres no identificados, el sargento primero Castillo subió la escalera. Efectivamente distinguió bultos, pero sin precisar su naturaleza, pese a que ya se había levantado el sol y la claridad permitía distinguir mejor el campo. De pronto un haz de luz resplandeció sobre una de las presuntas ovejas: un soldado británico reflejaba el sol en el anteojo de campaña con el cual quiso observar mejor la casa.
-¡Ingleses!¡Ahí vienen!- fueron los instantáneos gritos que resonaron dentro.
Automáticamente el teniente primero Gatti, el radiooperador, sacó sus claves e instrucciones del bolsillo y las quemó. Todos se pusieron en movimiento para salir, Castillo gritó a Espinosa, mientras se abalanzaba hacia la escalera:
-¡Vamos mi teniente!
Este le replicó:
-¡No, yo me quedo!¡De acá tengo más campo de tiro!
En el mismo instante que abría el fuego, la casa tembló por la explosión de un proyectil antitanque Carl Gustav y comenzaron los disparos de ambas partes. Los ingleses se incorporaron y avanzaron corriendo, varios de ellos utilizaban lanzacohetes desechables LAW de 66 mm y [...]  lanzagranadas M-79 de 40 mm. Vibraba la estructura de la casa por los impactos sobre sus chapas exteriores y cantidad de balas atravesaban las endebles paredes de madera.
Los Comandos argentinos no vacilaron en abandonar el edificio para luchar mejor desde el exterior. El capitán José A. Vercesi logró llegar corriendo hasta un alambrado colocado antes del arroyo, allí tomó posición de pie [...] y comenzó a hacer fuego y a recibirlo.
-Salimos entre los dos, yo te apoyo - avisó el sargento primero Omar Medina al teniente Martínez.
Al hacerlo, este último sintió que lo golpeaba fuerte en la espalda [la onda expansiva de] una granada caída dentro de la casa y cayó al suelo. Comenzó a arrastrarse. El impacto había sido en la cocina, volteando un panel sobre Medina, al que tiró aturdido contra la pared. Pero también pudo salir y quedó contra un ángulo exterior, al lado de una ventana, oyendo los disparos y gritos.
El sargento primero Castillo se precipitó escaleras abajo y al pisar el último escalón sintió la explosión de un cohete detrás que destrozó e incendió la escalera. El humo comenzaba a invadirlo todo. Luego de Castillo quiso abandonar el edificio Helguero pero una granada que explotó en la puerta, entre ambos, lo hirió en el pecho arrojándolo hacia adentro sobre Pedrozo, que venía atrás.
Una granada lanzada con M-79 penetró por la ventana del piso superior, matando instantáneamente al teniente Espinosa. El estallido aturdió a Brun y Gatti, que estaban allí. Un acre olor a pólvora se sintió en forma penetrante. La llamarada el ruido y la sensación de vacío que produjo conmocionó a los dos oficiales sobrevivientes por unos instantes. La casa temblaba por los tiros y ya comenzaba a arder. Gatti se recobró del shock causado por la onda expansiva, tomó su fusil y fue hacia la escalera. Ésta no existía, era un completo aro de fuego hasta abajo. Sin pensarlo saltó por medio de él.
El teniente primero Brun, al tiempo que Espinosa caía hacia atrás ensangrentado, sintió una esquirla que le cortaba la frente [...] instantáneamente tomó su decisión: Se zambulló a través del traga luz.
A medida que caía podía oír los balazos que pegaban contra la pared enchapada. Cayó desde una altura no menor de cinco metros, procurando cubrirse la cabeza, pero recibiendo tan fuerte golpe que quedó completamente aturdido. A merced a su excelente estado físico y a la inmediata reacción no fue muerto en esa oportunidad. A un tremendo dolor en la frente y en la cabeza toda se sumó que no veía bien [...]  la falta de visión habrá sido producida por la pólvora que le quemó la cara, o la sangre que le caía en la frente.
Los Comandos argentinos habían logrado en su mayoría abandonar Top Malo House. La abnegación de Espinosa, que con su resistencia atrajo el fuego enemigo hacia el segundo piso y la reacción de aquellos de salir para combatir sorprendiendo a la tropa británica, habían impedido el total aniquilamiento de la patrulla. En forma descuidada disparando de pie con sus pistolas ametralladoras y lanzagranadas desde la cintura, sin cubrirse, los ingleses posiblemente no tuvieron en cuenta el impulso de la sección de Comandos. Estos avanzaron corriendo hacia el arroyo, al tiempo que tiraban con sus fusiles. Las balas enemigas pegaban en el suelo siguiendo sus huellas. El teniente primero Brun pudo hacer algo más de cincuenta metros hasta que cayó sentado, atontado, sintiendo un constante zumbido en su cabeza a consecuencia de su violento golpe. De pronto vio venir derecho hacia él una granada. De forma instintiva la alejó con su mano al llegar, al tiempo que giraba la cabeza. La granada explotó muy cerca, cubriéndole de esquirlas la espalda, y averiando su fusil. Brun sacó la pistola e hizo fuego contra un escalón británico que divisaba, pero a los pocos disparos se le trabo tomó entonces una granada y la tiró, pero por la conmoción sufrida se olvidó de quitarle el seguro. En esos momentos un tiro hizo impacto en su pantorrilla derecha.
El teniente primero Gatti también había podido salir, llegando ileso a una zanja situada doscientos metros abajo de la casa, antes de alcanzar el arroyo Malo. Cerca del capitán Vercesi Gatti disparaba arrodillado mientras veía cómo la munición enemiga levantaba el barro a su alrededor.
El teniente primero Horacio Losito estaba herido. Al abandonar el edificio [...] una granada había reventado contra la pared dos metros atrás, derribándolo ensordecido y lastimado en la cabeza. [...]  La sangre le caía detrás de la oreja y por la mejilla un grupo de cuatro ingleses ubicados a no más de veinte metros lo dieron por muerto y continuaron accionando sus lanzagranadas contra la casa sin prestarle más atención. Entonces Losito se levantó y medio agazapado vació contra ellos un cargador en automático. Un soldado cayó tocado en una pierna y el resto echó cuerpo a tierra. El oficial argentino emprendió carrera hacia el arroyo[...]. Era intención de Losito cruzar el curso de agua y trepar por la altura del frente - la casa estaba ubicada en una hondonada-, pero unos cuatro metros antes de alcanzar el Malo encontró la zanja decidió ocuparla. Al darse vuelta para hacer nuevos disparos, un impacto en su muslo derecho lo volteó de espaldas en la zanja. Herido dos veces, rodeado de enemigos que avanzaban haciendo fuego y sin posibilidad de reaccionar, se dio por muerto:
-¡Cristina no voy a poder volver! -exclamó en voz alta.
El sargento primero Medina estaba resguardado en una esquina del edificio, cuando por encima de las explosiones, oyó que arriba de él se rompían vidrios y vio tirarse a un hombre. Era Brun. Un soldado inglés se aproximaba gritando le hizo fuego y lo abatió. El suboficial enfermero Pedrozo y el sargento primero Helguero pudieron zafarse de la casa en llamas y abandonarla a través de una ventana, [...]. A los quince metros Helguero se desplomó herido en el pecho. Omar Medina se dio cuenta que quedaba solo y que el enemigo estrechaba el cerco. Con la protección que le brindaba el fuego que el sargento primero Sbert hacía, alcanzó la zanja donde sus compañeros estaban tirados, y arrodillándose comenzó a disparar.
Los británicos se aproximaban a ellos y estaban a cincuenta metros cuando Medina pudo hacer impacto en un inglés, al cual siguió tirándole ya caído por ignorar si había muerto. De repente Medina sintió un golpe en su pierna izquierda, [...]  Retrocedió Medina y pudo derribar a otro soldado enemigo. Pero la patrulla de Comandos estaba completamente rodeada.
Es indudable que a posición argentina pudo haber sido eliminada sin correrse riesgo atacándola con cohetes y bombas desde el aire. Quizá el M. and A. W. Cadre haya imaginado que luego de sus primeros disparos los refugiados en Top Malo House se rendirían que no saldrían a combatir afuera, pues lo cierto es que permitiéndoles abandonarla sin estar, rodeada por, completo -comenzaron a hacerle fuego desde un flanco mientras avanzaban- [...]. Una "fiera y breve batalla'', la califican Hastings y Jenkins.
Con todo, por más ardoroso que fuera su ánimo, la primera sección de la Compañía 602 no tenia escapatoria. Ignoraban quienes calculaban poder replegarse cruzando el arroyo, que detrás de éste ocultos en la elevación que lo dominaba, permanecía al acecho la patrulla del Teniente Haddow que diera aviso, de la presencia de los Comandos.
El teniente Daniel Martinez se había guarecido en el cobertizo del fondo, arrastrándose en dirección al agua en medio de los proyectiles que le pasaban por encima o pegaban cerca de él, disparó contra un par de soldados que iban corriendo, obligándolos a tirarse al suelo, Martinez notó que los ingleses tenían dirigida su atención a la zanja cercana al arroyo donde sus compañeros, en línea, respondían al ataque. Mientras tanto, un británico salió velozmente del depósito de atrás, disparándole, pero Martinez le abrió con una ráfaga de FAL y cayó a tres metros de distancia.
[...].
El teniente primero Losito, caído sobre el extremo de lo precaria trinchera había podido observar cómo Medina se movía hacia Sbert al ser éste muerto por el estallido de una granada y sabiendo que él también iba a sucumbir, reinicio sus disparos medio agazapado como estaba, dificultosamente. A veinte metros por, la derecha avanzaban dos ingleses [...] a paso ligero, disparándole con sus pistolas ametralladoras Sterling. Losito derribó a uno de ellos, un hombre grande y rubio que recibió el impacto en el estomago y cayó hacia atrás.
En la otra punta de la línea, el capitán Vercesi vio llegar a donde estaba al teniente primero Brun, cubierto de sangre de la cabeza a los pies, quien cayó a su lado. Detrás de los tiradores británicos que avanzaban en cadena, pudo distinguir que cerca de la casa el enfermero, sargento primero Pedrozo arrodillado para cubrir a Helguero, agitaba un trapo blanco indicando que allí habia un herido y que no combatía. El jefe de la sección miró a Brun [...] y le dijo:
-Esto no va más...
El oficial le hizo eco:
-No, no va más.
Entonces el capitán levantó su fusil ordenando cesar la lucha. Con un setenta por ciento de bajas, no tenía sentido proseguir la briosa resistencia. Sólo quedaban ilesos él mismo, Gatti y los sargentos primeros Castillo y Pedrozo. El teniente primero Gatti lo imitó:
-¡Alto el fuego!¡Alto el fuego!.
Miguel Ángel Castillo no se conformó e instaba:
-¡Todavía no se entregue, mi capitán!
No muy lejos, tirado en la zanja, Losito podía observar que continuaban rebotando impactos en torno a su compañero posiblemente porque algunos ingleses no se habían percatado del gesto y gritó desesperado:
-¡Gatti, cúbrase, no se rindan. Carajo. Porque nos van a matar!
-Mi teniente primero -le contestaba aquél-, no tire más que estamos totalmente rodeados
Horacio Losito no cejó. Dispuesto a morir peleando se preparó para disparar al otro soldado de la pareja que se le acercara, pero ya no pudo hacerlo. La pérdida de sangre se lo impidió y se derrumbó de espaldas al pozo. [...]. Volvió a levantar los ojos y el inglés le intimidó:
-¡Up your hands!¡Up your hands! [...]
Losito estaba muy débil y el inglés lo notó. Dejó su ametralladora y quitándole el fusil tomó al oficial por la chaquetilla para sacarlo del fondo, con palabras de aliento.
-No problem. No problem, it's the war [...]
Le hizo un torniquete en una pierna y le inyectó morfina de una jeringa descartable que sacó de su pecho, luego de lo cual le pintó una M en la mejilla. Enseguida pidió auxilio para transportarlo.
Sonaban todavía algunos disparos. El sargento primero Omar Medina, sordo por las explosiones y atento sólo a su frente mantenía el fuego y Gatti le grito:
-¡Medina, Gordo, dejá de tirar que nos matan a todos. ¿No ves que nos rendimos?
Cuando el suboficial levantaba sus manos, volvió a ser alcanzado en el muslo de la misma pierna izquierda por una granada[...] Se acercó el cabo primero Valdivieso para ayudarlo y fue también alcanzado, cayendo al suelo.
El fuego cesó bruscamente por ambos lados. [...]  Todos los británicos avanzaron para tomarlos. Cada uno de los argentinos permaneció en el lugar en que se hallaba y los hombres de Boswell se apoderaron de su armamento y les hicieron quitar el correaje. Se oían quejidos.
-Finish the war [...] -repetía el jefe británico para abortar cualquier reacción desesperada, aunque el estado de los Comandos argentinos tornaba ilusoria alguna medida más.
A distancia. Top Malo House terminaba de arder.
Al concluir el combate, desde el otro lado del arroyo apareció la otra patrulla británica que abrazó los vencedores. La patrulla de Haddow, que había observado toda la batalla, avanzó corriendo, agitando una bandera británica como una señal para ser reconocido. [...].
Los británicos ataron las manos de sus prisioneros mientras los revisaban y luego volvieron a soltarlos indicándoles que recogieran o sus heridos y muertos. Ellos también comenzaron a atender a los de uno y otro lado, juntando las armas y correaje de aquellos [...]. El capitán Rod Boswell, con una libreta en la mano, pasaba lista a voces para conocer sus bajas. Éstas eran relativamente numerosas, dada la iniciativa del ataque y el armamento usado: 5 muertos y ocho heridos. Algunos hombres lloraban en torno a un cadáver que posiblemente fuera el segundo jefe del M. and A. W. Cadre.
Los Comandos argentinos en mejor estado fueron a alzar a sus compañeros. Vercesi pasó junto a un herido inglés muy pálido, de bigote fino, alcanzado en el pecho, que se hallaba tirado en el suelo apoyado en el regazo de un camarada, quien lo saludó murmurando:
-Friends. Friends.
Los que aparentaban estar más graves eran los tenientes primeros Brun y Losito, completamente cubiertos de sangre; el Teniente Daniel Martinez fue interrogado para saber si había sido tocado:
-No problem -contestó, ignorante del balazo que habla recibido en un pie. En un grupo estaban reunidos Medina, Valdivieso y algo alejado Losito: se acercó Pedrozo quien se había hecho reconocer como enfermero- con su brazalete ostentando la Cruz Roja colgado de la mano acompañado de su custodio y controlando el pulso de Omar Medina y dijo:
-Quedate tranquilo. No tengo nada para darte ahora. sto está coagulando bien. Acordate de soltar el torniquete para que circule la sangre.
Al suboficial lo había vendado un inglés. Otro que se aproximó comenzó a tratarlo con un paquete de curaciones. La hemorragia hizo que el sargento primero se desmayara por un momento. Recuperado a poco, fue el teniente Martínez para cargarlo:
-Cómo pesás! A mí no me pasó nada- le explicó, desconociendo aún haber sido también herido. Pero ni llegar al lugar de reunión Martinez sintió un dolor como una torcedura, asombrado, hizo un movimiento y pudo ver que salían borbotones de sangre [...]. Se quitó el borceguí y la media y comprobó que había alcanzado en el talón una bala de fusil M-16, sin orificio de salida, uno de los militares británicos comenzó a hablarle, Pedrozo le tradujo:
-Dice que te tapes para que no se enfríe, porque te va a doler.
Daniel Martinez volvió a calzarse, ató bien su borceguí y se hizo un torniquete, sintiendo efectivamente mucho dolor [...].
El suboficial enfermero tuvo una lucida actuación. Sin elementos, trató de contener las hemorragias y de calmar a sus compatriotas. [...] Igual procedimiento empleó el teniente primero Gatti con el sargento primero Medina.
Los prisioneros, heridos e ilesos, fueron retenidos a un costado de la casa incendiada, hasta que helicópteros vinieran a llevarlos. El capitán Vercesi se detuvo al lado del cadáver del sargento primero Sbert, muy conmovido:
-¡Qué me has hecho Turco!
Al teniente primero Brun lo animó el ver a Losito vivo, quien lo alentó:
-Tranquilo cachorro, no más.
El médico británico revisó a todos, marcando con una M sobre la frente a los inyectados con morfina. La pierna de Medina, desgarrada y con su fractura expuesta, presentaba mal aspecto. Helguero estaba muy preocupado por su herida sobre el corazón porque ignoraba su profundidad. Vercesi se notaba sumamente afectado y pidió ir por el teniente Espinosa pero el capitán inglés meneó su cabeza y le dijo que era inútil. Conmovía a todos la suerte del abnegado oficial. El joven alegre siempre hablando de sus hijitas. Mirando la casa que terminaba de quemarse, Brun murmuro:
-Espinosa está ahí adentro...
La morfina y la atención los calmaron, y comenzaron a observar a sus vencedores, pintarrajeados sus rostros y tocados con boinas verdes.

Fuente del relato completo y sin correcciones: http://www.laperlaaustral.com.ar/contenidos/index.php?option=com_content&view=article&id=108:elcombatedetopmalohouse&catid=56:companiadecomandos602&Itemid=127

Y para verlo desde el otro lado, este es el vídeo británico en el que se relatan los mismos hechos: http://www.youtube.com/watch?v=iHMl-CnS53A

Nos vemos  ;)
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Brécourt Manor
« Respuesta #2 en: Septiembre 01, 2013, 05:18:48 pm »
A petición de Jhomby y con su inestimable ayuda, la batalla de Bréacourt Manor.
De muchos de los hechos ocurridos durante el Dia-D, 6 de junio de 1944, en Normandía tenemos abundantes detalles la mayoría de los que nos gusta la Historia. Durante las primeras horas de esa jornada fueron las pequeñas maniobras realizadas por grupos más o menos heterogéneos de infantes las que decidieron el signo de la victoria. Y son ese tipo de "batallitas" las más aptas para recrear en nuestro hobby...
Los primeros soldados aliados que tocaron tierra francesa durante el Día-D fueron los paracaidistas norteamericanos y británicos. Lanzados a partir de la medianoche, su misión era consolidar los nudos de comunicación interiores -puentes principalmente-, anular parte del dispositivo defensivo tierra adentro para facilitar el desembarco y, tras consolidar posiciones, evitar o retrasar la llegada de refuerzos alemanes a las playas.
Las divisiones aerotransportadas 82ª y 101ª norteamericanas debían saltar sobre las áreas inmediatamente posteriores a las playas Omaha y Utah asignadas al desembarco norteamericano. Debido al intenso fuego antiaéreo y a las dificultades para la navegación esa noche, los lanzamientos paracaidistas resultaron, en general, en un desastre al quedar unidades dispersas, fuera de las áreas asignadas y en muchos casos alejadas de las áreas de lanzamiento del material de apoyo.
Es en ese contexto en el que los hombres del batallón 506º de la 101ª aterrizan, en el área con el objetivo de anular una batería de cañones. Según alguna fuente, se afirma que Inteligencia informó que se trataba de cañones del 88 y ni siquiera se había podido especificar su disposición exacta ni la entidad de su defensa, únicamente la posición de la batería. El punto de que se pensase que eran cañones del 88 lo pongo en duda, dado que amenazaban la playa Utah con su tiro y es sabido que el 88 es un cañón en origen antiaéreo, luego adaptado exitosamente para el tiro terrestre, pero en todo caso, de tiro tenso y no parabólico como exigiría la posición de la batería para poder dispoarar sobre el avance desde las playas. La posición, eso sí, estaba perfectamente enmascarada y protegida por una red de trincheras, consistente en dos líneas paralelas, cubiertas por MG42 y cubiertas entre sí y desde las posiciones de los cañones.

Los paracaidistas caen muy dispersos, en una vasta área. El Teniente Richard Winters, de la Compañía Easy del 506º se une al soldado Hall, de la Compañía A y más tarde se encuentra con más hombres de su compañía, quienes a su vez se habían encontrado a soldados dispersos de la 82ª, cuya zona de salto se encontraba mucho más alejada. Finalmente se forma un grupo de veinte hombres, incluidos dos oficiales, tenientes Winters y Compton, quienes, a falta de comandante de Compañía -Meehan había muerto antes de saltar y ellos, evidentemente, no lo sabían- deciden llevar a cabo el asalto de la batería.

La estrategia consistirá en dividirse en tres grupos: Un flanco prestará fuego de cobertura con una ametralladora media -Sargento Lipton y soldado Ramney-, Compton atacará por el otro flanco, junto con otros dos soldados, para provocar una concentración/distracción del fuego defensivo. Y Winters atacará con el grueso de los hombres por el centro-noreste de la posición.
Durante el asalto es herido el soldado Lipton en el glúteo, quien porta las cargas de demolición para la destrucción de los cañones, pero providencialmente Hall -el soldado de la Compañía A- lleva dinamita consigo, la cual emplean para destruir las piezas.
Cuando ya se habían tomado tres de los cuatro cañones -que al final resultaron ser de calibre 105 mm- llega el Teniente Speirs al mando de varios soldados de la Compañía D. Decide consumar con ellos el asalto final, resultando en la pérdida de todos sus soldados y llegando a tomar él solo la posición tras herir o matar en cuerpo a cuerpo a los últimos soldados alemanes.
Este asalto se estudia hoy en día en las academias militares como ejemplo de buen hacer en el asalto a una posición defendida y fue recreado en la serie "Hermanos de Sangre" en el capítulo 3, si bien de forma algo más exagerada.
También en la película "Salvar al Soldado Ryan" podemos ver un ejemplo de acción similar, cuando se produce el asalto a la posición de la antena de radar por parte de del pelotón. Lo que el soldado Upham ve a través del visor es una acción en tres líneas convergentes en la posición.
Fuentes:http://es.wikipedia.org/wiki/Asalto_a_Br%C3%A9court_Manor
http://www.brecourtmanor.net/
« Última modificación: Septiembre 01, 2013, 05:25:33 pm por Batty »
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Willie Apiata, VC, NZSAS. Afganistán, 2004
« Respuesta #3 en: Septiembre 15, 2013, 11:50:22 am »
Durante la partida de hace dos fines de semana el compañero Fenrir se llegó a encontrar solo defendiendo la base frente a todo el equipo enemigo. El resto habíamos sido eliminados y las posibilidades de recibir la ayuda que reclamaba por radio eran nulas. Aún así demostró ser un auténtico "hero", eliminando a varios enemigos antes de que el resto del equipo contrario lograse su objetivo. Eso me recordó algún capítulo curioso de "héroes a la antigua". Así que esta va por Maese Fenrir :).

No hace falta ir muy lejos, solo a 2004. Seré breve a petición de los lectores ;).

Durante 2004, el Soldado de Primera Bill Henry "Willie" Apiata se encontraba destinado en Afganistán como miembro del New Zealand SAS.

Durante una patrulla, llegada la noche, la unidad de Apiata se desplegó en formación defensiva. No acababan apenas de hacerlo cuando fueron atacados por unos 20 enemigos mediante granadas, RPG y armas ligeras. Las granadas destruyeron uno de los vehículos e inmovilizaron a otro.


Imagen de Apiata en Afganistán. Si me encuentro a un tipo con esta mirada y equipo por la calle, salgo por patas sin mirar atrás.

La explosión de una de las granadas expulsó a Apiata fuera del puesto de ametralladora del vehículo en el que se encontraba. Otros dos compañeros que se encontraban en el vehículo o cerca de él fueron heridos por la metralla. Uno de ellos, el Soldado "D", presentaba heridas particularmente serias y precisaba soporte vital inmediato que sus dos compañeros -Apiata y el otro herido- comenzaron a aplicarle, si bien sus constantes se deterioraban rápidamente ya que presentaba una seria hemorragia arterial. Su posición estaba muy expuesta y al mismo tiempo el fuego enemigo se intensificaba.

Apiata tomó el mando inmediatamente, llegó a la conclusión de que su compañero "D" necesitaba la ayuda médica avanzada urgentemente o moriría. Informó a sus compañeros y, en vez de retroceder solo o solicitar a otros compañeros que se expusiesen para llegar a ellos, decidió llevar con su compañero el soldado "D" hasta la posición más retrasada en la que pudiese recibir ayuda adecuada. Así que cargó con él unos 70 o 75 metros por un terreno expuesto al fuego enemigo, lo dejó en manos de sus compañeros y retornó de nuevo a su posición a devolver el fuego enemigo.
Milagrosamente ningún hombre del NZSAS murió ese día y ninguno más resultó herido.

Apiata se convirtió en el primer kiwi que recibió la Victoria Cross, en razón a la valentía y arrojo en la acción. Otros miembros del NZSAS recibieron condecoraciones de menor rango por su participación en dicha acción.


Aquí, más "civilizado"

En las fuentes se puede ver la vida de este hombre. Me resultó especialmente interesante este par de vídeos porque se le ve hablar y basta oír su voz y ver su cara para entender cómo hizo lo que hizo.

Fuentes:
http://www.newzealand.com/travel/media/features/personalities/personalities_willie-apiata_feature.cfm
http://www.youtube.com/watch?v=jseUUnjXc9E
http://www.youtube.com/watch?v=21DXf-2ozCM
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Re: Un poco de historia para nuestro juego
« Respuesta #4 en: Septiembre 17, 2013, 11:36:20 am »
Siento el offtopic, pero, Batty, lo flipo, estoy encantado, tenemos que hablar de estas cosas tu y yo.  8)

Podemos intentar hacer un guión sobre Bréacourt Manor, me haría ilusión. votaría por intentar este. ;)
Yo no soy nada "milsim" ni nada de eso, pero creo que alguno de estas historias prometen. El problema que hay es el de siempre: si no se equilibran muy bien los sucesos históricos, puede ser una partida "desequilibrada" y un poco frustrante para algún bando.
Quien a mala cobertura se cobija, buenas BBs le atizan...