Se comentan chascarrilos e historias de torneos en la corte japonesa donde se hendían cascos de acero. Pero ni tengo documentación fiable al 100% sobre ello, ni información sobre qué tipo de cascos era y sus detalles de fabricación.
Las katanas se probaban cortando cadáveres, suspendidos con cuerdas, y siguiendo determinadas líneas de corte de dificultad evaluada con la experiencia. Se grababan en la espiga de la hoja los datos del maestro artesano y se certificaba el tipo de corte y el número de cadáveres cortados. Al menos este procedimiento se seguía con las espadas hechas individualmente, no las de molde, y por maestros notables, no todos los "kataneros".
Se suele entrenar haciendo el tameshigiri, un corte de un solo tajo en un atado de bambú. Si no se sabe manejar la katana la hoja no penetra ni un centímetro y encima se dobla o incluso se parte. Igualmente, cortando cadáveres, si no se sabe manejar la hoja de la katana se embota en determinados huesos y no se consigue la máxima eficiencia en el corte que sí obtiene un maestro.
Cuando entramos en contacto con los japonesas en siglo XVI eran muy, muy, pero que muy "guerrilleros" pero sólo hubo combates entre occidentales y piratas japoneses. No parece factible, partiendo de estos datos, evaluar el resultado de una guerra convencional y el éxito de las estrategias y tácticas respectivas así como su armamento.
Por aquel entonces en Occidente se usaban otras muchas armas de gran sofisticación aparte de la porra de madera con pinchos. Incluso tratándose de armas "cazurras" como las picas había clases: los piqueros suizos eran únicos en el manejo de las picas, de un diseño completamente distinto a las que se empleaban en el resto de Europa.
Los japoneses modificaron procedimientos y diseños de fabricación de armaduras para adaptarse al uso cada vez más frecuente de armas de fuego y se encontraron con los mismos dilemas que hicieron que la caballería pesada europea se quedara obsoleta ante un manejo racional de determinados arcos de gran potencia (derrota de los franceses en Agincourt frante a los arqueros ingleses con arcos de tejo) y ante el uso de los arcabuces y mosquetes en épocas siguientes. Pero como a partir de 1600 disfrutaron, por así decirlo, de la Pax Tokugawa, ahí ceso la evolución técnica de las armaduras aunque continuó la evolución "fashion" de las mismas: cada vez más y más perifollos.
A partir de la primera mitad del siglo XVII los japoneses cerraron sus islas al contacto con los occidentales y no se dieron confrontaciones con ellos que permitieran analizar la prevalencia de un bando u otro en un conflicto armado.
La forma de la esgrima japonesa y del combate a espada no tiene nada que ver con la occidental. Y la occidental evolucinó utilizando una enorme cantidad de armas distintas: nada que ver entre una espada ropera, un sable militar, un florete, etc, etc.
Cada una de estas armas y su correspondiente técnica de uso estaba ligada a una táctica que surgía como respuesta a la evolución del armamento, de las defensas empleadas por el infante y la estrategia y forma de hacer la guerra en cada momento. De la adaptación rápida y juiciosa de un bando a la forma de combatir del otro depende el éxito. Los japoneses aprendieron de la amarga experiencia de combatir contra avanzadilla de los mongoles y por ello presentaron una resistencia más consistente cuando volvieron a invadir las islas. Contaron con la ayuda de los tifones y ahí quedó el tema aparcado y abierto a las especulaciones.
Un monje Shaolín, un artista marcial de cualquier especialidad, etc, puede "ganar" o "perder" combatiendo con otro artista marcial. Depende de muchos factores, comenzando con la pericia individual de cada uno en el manejo de la técnica así como su capacidad de concentración, evaluación de la situación, del momento de atque y defensa, etc, etc. Sobre si ganaría un karateka a un maeestro de tae-kwon-do, de kempo, boxeador francés, boxeador convencional, kick-boxeador, hapkidoka, etc, etc, se ha escrito y fantaseado hasta la nausea y es uno de los lugares comunes en el mundillo de la lucha. Ahí ya me da pereza, tedio y hasta asquito entrar. Se lo dejo a los marchoso, yo paso.
Hala, ahí lo llevais. Me voy a hacer la comida.
PS: por cierto, el honor, como otras muchas notas culturales, son específicas de cada grupo y no pueden compararse a pelo. Por ejemplo: en la tradición samurai más rancia, tenías que plantarte ante un enemigo de tu rango y echar una parrafada presentándote, contando tu linaje y las hazañas de tus ancestros. El oponente hacía lo mismo. Luego se zurraban a muerte, pero cumplida la liturgia honorable (eso les parecía a los mongoles una pamplina, no entendían un pijo y se cargaban al samurai a la mitad de la lista de ancestros

). Esos mismos samurais honorables no tenían ningún reparo en rebanarle la garganta a hombres, mujeres, ancianos y niños indefensos o cortar por la mitad a un campesino que estaba en el sitio equivocado y en el momento menos propicio, sólo para mostrarle a un colega las excelencias de la katana que se acababa de comprar.
Eso entraría en contradicción flagrante con el supuesto código de honor de los caballeros occidentales, que a su vez hacían otra muchas burricadas sin inmutarse.
Moraleja: el Honor depende de la época, de las circunstancias y de la cultura dominante en un lugar determinado. No es comparable.